Tu performance es impactada por múltiples factores

Hay un balance invisible al que debes respetar...

(por Daniela Vagnenkos y Alejandro Delobelle)

Me contaba Alejandro que, el otro día, hablando con una experta consultora, reconocida y brillante, la escuchó decir:

“puedo hacer que cientos de gerentes cambien su manera de liderar, de delegar y sean así más efectivos, pero no puedo lograr que mi propio hijo deje su celular y se ponga a estudiar 2 horas, tal como es su responsabilidad. Y así estoy, no me siento bien con esto. Traté de armar un plan y que se adecue a eso, pero no funcionó. En realidad no le encuentro salida a su actitud, y me da lástima por él, porque sé que no quiere quedarse estudiando en las vacaciones… Honestamente, no sé por qué te cuento esto, pero… quiero que cambie y no sé cómo… ¿Te pasó alguna vez?”

Me sorprendió un poco el relato. No tanto la situación personal que se animó a contar, sino la honestidad con la que se abrió esta ‘madre’ a compartirla. No estuve ahí, pero asumo que debió de sentirse agobiada internamente, como para ‘pedir ayuda’ implícitamente… No es extraño: la verdad es que recibimos muy seguido este tipo de ‘llamados’, pero nunca con tantas ‘señales’ incluidas…

Te cuento lo que sentí apenas escuché esta historia: no creo que le falte a esta señora algún tipo de capacidad intelectual para comprender cómo hacer que un proceso de cambio funcione, de hecho hace de eso su forma de vida – es más, logra que cientos de personas modifiquen su sistema de trabajo, por lo que dice – . Pero cuando ya no es parte de su ‘trabajo’, cuando la cosa ya no cae entre las ‘8:30 y las 17:30’, cuando no le pagan por eso y cuando las emociones están en juego, no puede descifrar las reglas de un juego muy distinto.

No es casualidad que estés leyendo este post en este momento.

Y no lo hubiera escrito si no supiera que hay alguien del otro lado deseando hacer algún cambio importante, parecido al de esta señora, con algún grado de frustración inicial, pero con alto deseo de que se convierta, finalmente, realidad.

¿Y qué le dijiste? – le pregunté a Alejandro, mi esposo.

“Que no estaba siendo inteligente” – (a veces no sé cómo se anima a ser tan directo…)

¿Y cómo lo tomó” – le pregunté

Y me relató: “le pregunté si los cambios que lograba en la gente eran “rápidos o llevaban un tiempo”. Y me contestó con certeza. Le pregunté si eran “fáciles o si requerían esfuerzo”, y me contestó con seguridad. Le pregunté si eran “casuales, espontáneos o si los había planificado antes, usando técnicas” y no dudó; le pregunté si “mantenía la distancia del consultor o si tenía que lograr una conexión con su audiencia para ayudarlos” y asintió inmediatamente

Y fue exactamente ahí cuando sucedió, cuando esa madre, detrás de la ‘consultora’ sintió un click interno y le dijo:

“ok, ok, creo que entiendo lo que me estás queriendo decir… un cambio real requiere esfuerzo, planificación, técnicas y conexión antes de que pueda ver cambios reales, es así?

Es así.

No por quitarle el celular, ni por ponerlo en penitencia, ni por una sola charla, ni por que haya asentido a tu pregunta “me entendés” significa que tu hij@ haya comprendido el mensaje. Significa que te escuchó, pero no que YA esté dispuesto a comenzar su cambio.

En otras palabras – y si quieres realmente ayudarlo (y no porque ‘te de lástima que se pierda las vacaciones’, ni porque ‘solo sea su responsabilidad’, ni porque ‘es un buen plan al que se debería adecuar’ ni porque ‘te quieras sentir bien‘) sino porque tu amor por él/ella no te permite resignarte al ‘YA NO SÉ QUÉ HACER’… es tiempo que hagas sonar tus ‘2 campanas’….

La ley de las 2 campanas dice que todo cambio sucede a partir de 2 impulsores fuertes: o porque hay algo adentro tuyo que está en un estado biológico de incongruencia, de tensión emocional sistemática y por eso ‘suena’ continuamente, pidiéndote que hagas algo (en este caso, algo por tu hijo) o, hay algo que te resonó desde afuera (en este caso esta lectura) y ella está haciendo que quieras empezar a hacer algo ahora, para modificar esa incongruencia que, te diste cuenta, pasó a ser manifiesta (hasta antes de esta lectura quizás existía, pero estaba en estado ‘latente’).

Y si la incongruencia puede ser biológica y natural, el que hagas algo para contrarrestarla no lo es: va a requerir paciencia, tolerancia, escucha, diálogo, apertura mental y algo de negociación, todas habilidades que requieren un poco más de procesamiento mental, ergo, que hay que aprender.

Empezando por querer escuchar cualquiera de las 2 campanas.

Siguiendo por querer observar las SEÑALES del camino, que te permitirán DARTE CUENTA de que el CAMBIO esta en marcha, vos estás al mando y el foco… es tu hij@.

Y confirmando el querer ser parte de nuestra comunidad: te seguiremos mostrando cómo mejorar tus técnicas, desaprender algunas creencias y fortalecer la conexión con tu hij@ en este programa “el Desafío de las 10 Señales”, el cual comienza el 20 de Agosto y al que podrás acceder GRATIS una vez adquieras el ebook “Equilibrio Emocional: un nuevo Modelo de Crianza”     >>>

Sigamos charlando y haciendo sonar, cada vez más fuertes, tus propias campanas!

Daniela y Alejandro

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