Todo empezó cuando corregí su configuración y le pedí a una IA que no sea complaciente conmigo, que siempre me eleve la vara y que no deje de criticar lo que le sugiero, porque todo lo que entrego quiero que sea ‘state of the art’.
Parece que se lo tomó en serio…
Para qué lo hice…!

Yo no le pido ‘cosas’ a la IA; converso con ella.
Le comparto lo que pienso, lo que tengo entre manos, sobre un diseño, una charla, un programa, una respuesta o una técnica…
Y luego entro en un juego de interacción donde escucho lo que me devuelve y…
Más de una vez pensé: ‘claro, tiene sentido lo que me dice, cómo no se me ocurrió a mí…’
Más de una vez admití: ‘ahora que lo veo de esa manera, tiene razón…’
Más de una vez sentí: ‘¿no es que yo era bueno en lo mío? Casi caigo en esta tentación que me acaba de expresar – no una, dos veces!
Pero siempre es mi ego el que habla – y a esta altura si bien lo dejo expresarse, sabe que luego de hacerlo debe guardarse; así lo entrené .
Y sigo.
Porque en toda esta vorágine de velocidad, lo que verdaderamente suma es seguir aprendiendo, de uno mismo primero, pero también de quienes saben como jaquear nuestras creencias sobre algo.
Y en eso la IA es mi aliada.
Hacelo vos también y permitile a tu gente que también lo haga.
Y compartan esa curva de aprendizaje.
Eso es AGILIDAD en la práctica.
Un loop que te eleva.
Buena semana y a seguir creando!
Alejandro

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