Simplifico en 2 columnas mi propuesta, la cual siempre se conectará a bloqueos o aspiraciones organizacionales, fijados por propias creencias o por entornos competitivos.
Pasan los años y sigo viendo que estas 2 áreas son críticas para el crecimiento de toda organización.
Ahora le agrego IA, apps y un sinfin de nuevas tecnologías, pero la plataforma es la misma: conversaciones que inspiran, influencian, innovan y nos hacen crecer.
LEAD se llama el programa que trabaja las prácticas de liderazgo en su totalidad y CASH se llama el programa que trabajaja desde la prospección hasta el cierre en ventas.
Hay una habilidad que los mejores vendedores en hospitalidad dominan — y que casi nunca se entrena (al menos no la he visto mucho por ahí…)
Adivinas?
No es el cierre. No es la objeción. No es el pitch.
Es mover al otro de un estadio a otro dentro de la misma conversación.
Me explico.
Cuando un Revenue Manager habla con una OTA, o cuando un ejecutivo de ventas recibe a un organizador de eventos, hay algo que ocurre antes de que cualquier propuesta tenga sentido:
El prospecto tiene una necesidad. Pero no la admite. A veces ni la ve.
El trabajo del vendedor consultivo no es presentar. Es activar.
Activar significa llevar al otro desde “estoy evaluando opciones” hasta “esto es exactamente lo que necesitaba” — sin presión, sin script, sin forzar.
¿Cómo se hace?
Con preguntas que no informan. Que ayudan a pensar. Que le dicen al otro cosas que no sabía (porque nadie se olvida de quienes nos enseñan algo…) Que hacen que el prospecto se escuche a sí mismo decir algo que no había dicho o pensado antes.
Cuando eso ocurre — cuando el otro termina articulando su propia necesidad y sugiriéndote cómo implementar la solución — ya no estás vendiendo. Estás acompañando una decisión que él mismo construyó.
Eso es venta consultiva real.
Y lo ví en hotelería hace no tanto.
Un B&B en Buenos Aires llevaba meses negociando con una agencia de viajes corporativos. Ya te imaginás: reuniones, calls, propuestas que van y vienen, descuentos por pack. Pero nada cerraba.
Y el problema no era el precio. Era que nadie había preguntado qué le generaba fricción al agente cuando recomendaba ese hotel a sus clientes.
Una sola pregunta bien hecha. El agente habló veinte minutos. Solo. Al final dijo: “Si pudieran garantizarme respuesta en menos de dos horas para cambios de reserva, yo los recomendaría primero siempre.”
No pidieron descuento. Pidieron velocidad. El hotel lo podía dar. Nunca lo había ofrecido porque nunca había preguntado.
Perfilar no es hacer un formulario mental del cliente. Es detectar en qué modo está operando — y desde ahí, moverse.
Hay cuatro modos en los que opera un prospecto — sea un huésped en el mostrador, un travel manager corporativo o una OTA negociando paridad de tarifas.
Cada modo requiere una conversación distinta. Desconocer en cuál está cada uno es un insulto — no al vendedor, sino a la excelencia que esa interacción merece.
Porque en un entorno donde la experiencia debe manifestarse en cada relación humana, no hacerlo es para mí un insulto a la empatía.
Tratarla como genérica es desperdiciar el activo más valioso que tiene la industria: la singularidad del vínculo humano.
Grabé un episodio completo sobre esto. Se llama “El Arte de Perfilar Antes de Vender” y es parte de Hotel que Vende, mi podcast sobre venta consultiva en hospitalidad.
Si liderás equipos comerciales, de front office o de revenue — o si vendés servicios turísticos B2B — este episodio es para vos.
¿Cuál es el “modo” más difícil de mover en tu negocio? ¿El que ya comparó precios y cree que sabe todo, o el que todavía no sabe que tiene un problema?”
(Transcribo estos primeros párrafos y textos del post del cliente en linkedin)…
“El viernes pasado hicimos el kick off del departamento comercial de GI Group Holding Argentina en el Hit Group Vilo.
Arrancamos el año con una capacitación de enorme valor a cargo de Alejandro Delobelle, que nos dejó muchas ideas y herramientas para potenciar nuestra gestión comercial, revisar nuestra forma de encarar a los clientes y desafiarnos como equipo.
Después, nos tomamos el tiempo para conversar, compartir miradas, alinear expectativas y asegurarnos de que todos estemos en la misma página respecto de los objetivos y prioridades que tenemos por delante este año.
Fue un espacio muy enriquecedor para bajar a tierra lo trabajado y transformarlo en acciones concretas.
Participaron todo el comité y la fuerza comercial, lo que nos permitió alinear visión, estrategia y ejecución en una misma mesa. Además, tuvimos la posibilidad de contar con la presencia de Fabricio Vallim, International Sales Director Latam, para que nos ayude a alinear la estrategia comercial con la región.
Gracias Alejandro por acompañarnos con tanta claridad y generosidad, y gracias al equipo por el compromiso, la participación y la energía con la que empezamos este 2026″.
Tenía todo programado para este último post. Era hablar de la confianza en España, cerrar la serie prolijo.
Pero no. Porque la confianza no se estudia en un aeropuerto.
Se pone a prueba ahí. Seguro te pasó — o te podría pasar mañana.
Te avisan que tu vuelo está demorado tres horas.
Ya despachaste todo. Esperás donde podés.
Se acerca la hora. Las pantallas no muestran nada nuevo.
Nadie de la aerolínea aparece. La gente se levanta, murmura, hace suposiciones.
Todos mis cursos de liderazgo se me vinieron a la cabeza.
Y sentí que estaban por hacer todo mal.
Si alguien de la aerolínea me hubiera preguntado, les habría dicho algo simple: “la gente se banca las malas noticias. Lo que no se banca es la incertidumbre”.
Y ahí estábamos. Sin información. Sin cara visible. Sin nada.
El cerebro, cuando no tiene datos, los inventa.
Y así fue — los que éramos empezamos a ir “a donde iba el malón”. “¿A las 6?” “Dijeron 6:30.” “No, ahora dicen las 7.” “Hay una combi afuera que lleva gente a un hotel.”
¿Me seguís?
Es un mix de instinto, calma, atención, confianza ciega en alguien más, velocidad de reacción, interés propio y solidaridad colectiva actuando al mismo tiempo.
¿No les suena a valores corporativos en acción — o en colapso?
Solo faltaba alguien. Una persona que dijera: esta es la situación, así vamos a compensar este momento, esto es lo que sigue, disculpen.
Nada del otro mundo. Un protocolo. Proceso claro. Entrenamiento básico.
Y siguiendo ese paralelismo — quitando las disculpas — ¿no es exactamente lo que un manager debería saber hacer?
“Estos son los resultados. Estas las razones detrás del objetivo no cumplido. Este el nuevo plan. Vamos por eso”.
El silencio no es neutro. Enmascara una falta de respeto.
Subestima la comprensión de la gente. Minimiza su capacidad para pensar y aportar.
Y erosiona la confianza — despacio, pero seguro.
Estuve en medio de cuatro mergers de multinacionales. Sé lo que es el desconcierto colectivo. Pero esa noche era solo un pasajero más.
Cansado, paciente, sabiendo que estas cosas pasan.
Y aun así, necesitaba respuestas.
Entonces — todo lo que venía diciendo sobre la confianza en estos posts sigue intacto.
Solo que esto muestra la otra cara. Quizás era lo que le faltaba a la serie. Porque lo que pasó esa noche fue algo simple.
Un desperfecto técnico. Con protocolo y proceso claro, queda en una anécdota que se cuenta con una sonrisa. Mal manejado, se convierte en esto — un post.
No quiero imaginar qué pasaría en una crisis real.
Son las conversaciones las que siguen haciendo la diferencia.
Las buenas, las oportunas, las que generan confianza.
Por eso, seguí entrenando a tus líderes y vendedores en eso.
Y si querés, yo me sumo a ese desafío y lo transitamos juntos.
Porque cada experiencia cuenta.
El resto — parte de la vida.
¿Te pasó algo así? ¿Cómo lo manejaste — o cómo lo manejaron con vos? Te leo y contesto, como siempre. 🙂
Sigo paseando, ahora por Múnich, y no pude evitar sentir algo que, como consultor, conozco bien desde hace años pero que acá se te aparece de una manera muy concreta.
Los alemanes son eficientes. Estructurados. Puntuales, directos, con procesos claros y poca tolerancia al desvío. Y honestamente… no es mi estilo natural. (aunque haya trabajado en Linde)…
Yo soy de los que construyen en la conversación, que improvisan con criterio, que leen el ambiente.
Alta influencia, algo de dominancia, y bastante libertad para moverme.
Así fui construyendo mí perfil profesional, y así me fue bien.
¿Choque? Podría serlo. Pero me quedé pensando en otra cosa.
1. La complementariedad no es un problema a resolver. Es un activo. Los equipos con gente como yo — creativos, relacionales, entusiastas — generan mucha energía que a veces necesita más estructura para aterrizar. Y los más estructurados y analíticos ejecutan con precisión… aunque a veces vale detenerse a chequear si la emoción sigue siendo la indicada.
La riqueza está en esa tensión. No en eliminarla.
2. En ventas consultivas, adaptarte al estilo del comprador no es debilidad. Es ‘la’ skill. Si tu cliente es analítico y vos llegás con energía, anécdotas y cierre emocional… estás vendiendo para vos, no para él. Migrar al estilo del otro — sin perder tu esencia — es lo que genera confianza real. Los alemanes no quieren tu entusiasmo primero. Quieren datos, lógica, proceso.
El entusiasmo, si viene, viene después.
3. Conocé tu estilo. Y aprendé a moverte dentro de él. No se trata de ser otro. Se trata de ampliar tu rango de movimiento. Liderar equipos diversos o vender a perfiles distintos al tuyo exige eso: leer al otro y encontrar el punto de encuentro. Y esto también aplica a cómo comunicás… Una presentación con 20 slides cargados de texto no es estructurada — es ruido. El estilo alemán bien entendido dice: menos, pero con peso. 2 slides con una cifra que golpee valen más que 10 con buenas intenciones. Lo mismo con los números. Un Excel lleno de datos no convence a nadie. Pero ese mismo Excel, convertido en una historia — con un dato que sorprende, una tendencia que preocupa, un contraste que invita a actuar — seduce.
Y cuando algo seduce, se recuerda. Y cuando se recuerda, mueve.
Eso me lo reconfirmó Munich. Entre catedrales y precisión bávara. Pero me quedo con esa ‘ingenieria’ de pensamiento…
¿Te resuena? ¿Cuál es tu estilo dominante y cuánto te cuesta adaptarte? Te leo. 🙂
Paseando por Ámsterdam y otras ciudades de los países Bajos (Haarlem, Utrecht) no pude menos que preguntarme qué las distingue, que las posiciona, que MINDSET aplican para consolidar liderazgo y generar resultados…
Y como eso te puede impactar a vos, a mí…
Y entre tren y tren, me puse a investigar y a chequear hipótesis (vale decir que tuve como clientes a Philips o Unilever, entre otros):
1. Pragmatismo radical sobre propósito. O sea, claridad sobre lo que vendes. es decir, si sos consultor, volvé a pensar no solo qué vendes sino qué necesitas para ejecutar una propuesta de valor brutalmente clara.
2. Confianza como activo medible. Y qué ‘loco’ esto, porque quienes me conocen saben que suelo meterme en el tema de “confianza inteligente”, sea en Liderazgo Intencional o en Ventas Consultivas. Parece ser que las marcas holandesas lideran el Kantar BrandZ Trust Index europeo, superando a sus pares en integridad, inclusión e inspirar confianza. O sea que los holandeses lo hacen sistémico, no retórico. Así que si sos consultor – o tenés / querés montar tu consultora – pensa cómo apalancar desde la confianza operativa y humana tu plataforma de negocios.
3. Escalabilidad disciplinada. Parece que desde el vamos saben que para crecer deberán escalar, por lo que esa mentalidad está clara desde el inicio. O sea que a vos no te debería importar cómo estás hoy, mientras estés rodeada, rodeado de gente con apertura, una dosis particular de no aversión al riesgo y una pasión común por hacer algo que mejore la vida o resuelva problemas de otros. Me lo quedo para mí, mientras viajo a Koln, pero lo quería compartir con ustedes.
Ah, y lo mismo aplica si trabajas ahora en una empresa: comprende y reinventa tu área para que sume más valor a la organización, logra que la gente te perciba como un activo confiable y piensa en crecer, hacia arriba o hacia los costados, pero el solo hecho de hacerlo impactará en tus actos.
Déjame ser directo: si estás leyendo esto, probablemente ya sentiste que algo cambió. El cliente ya no te necesita para reservar. Puede hacerlo solo, comparar precios en segundos, elegir hasta la almohada desde una app. La transacción ya no necesita un vendedor. Lo que sí necesita es un consultor.
Y ahí viene la pregunta que quizás te hiciste (o te están haciendo): ¿realmente puedo transformarme en un vendedor consultivo? ¿O es solo otro término fancy que no aplica a mi realidad?
La respuesta es sí, se puede. Pero no mintamos: requiere 4 condiciones específicas. Algunas dependen de vos. Otras, de quienes te lideran.
1. El cliente en el centro (y vos como el que realmente lo entiende)
Primera verdad incómoda: todos dicen que el cliente está en el centro. Pero cuando llega el lead, ¿qué preguntás primero?
Si tu primera pregunta es “¿Para cuántas personas es el evento?”, estás siendo transaccional.
Si tu primera pregunta es “¿Qué resultado específico necesita que ocurra en este evento para considerarlo exitoso?”, estás empezando a ser consultivo.
La diferencia no es semántica. La primera pregunta te posiciona como “tomador de pedidos.” La segunda, como alguien que entiende que ese CEO no quiere un salón en U para 80 personas; quiere que su equipo salga alineado estratégicamente. Que esa empresa farmacéutica no busca coffee breaks; busca cumplir normativas específicas en un entorno que proteja confidencialidad. Que ese wedding planner no cotiza servicio; está construyendo algo que sus novios recordarán 20 años.
Y acá viene lo importante: esto no te lo van a enseñar en un manual de procedimientos. Requiere que vos decidas entender el negocio de tu cliente mejor que él mismo. Las mejores consultoras del mundo no preguntan a sus clientes qué quieren; diagnostican qué deberían querer.
¿Podés hacerlo? Absolutamente. ¿Va a ser incómodo al principio? También.
Para el líder que está leyendo esto: tu equipo no va a arriesgarse a hacer estas preguntas si vos seguís celebrando al que “cerró más rápido.” Si el lunes hablás de “soluciones integrales” y el viernes premiás velocidad sin evaluar calidad, tu discurso es ruido. Ellos necesitan ver que realmente valorás el diagnóstico, aunque tome más tiempo.
2. El jefe que predica pero no practica, destruye credibilidad
Segundo obstáculo (y este es para ambos, porque si sos vendedor, esto te afecta directamente):
Si tu GM sigue celebrando al vendedor que “cerró 50 habitaciones” sin preguntar a qué margen, con qué proyección de consumo adicional, o si desplazó demanda de mayor valor, está recompensando exactamente lo que dice querer eliminar.
Si sos el vendedor: observá qué comportamiento se premia realmente en tu hotel. Si te piden ser consultivo pero te miden solo por volumen, tenés un problema estructural que no podés resolver solo. Y está bien nombrarlo.
Si sos el líder: ¿cómo le pedís a tu Revenue Manager que haga consultive selling si vos seguís negociando tarifas por WhatsApp sin criterio estratégico? Tu equipo no es tonto. Entiende perfectamente qué comportamiento se premia de verdad. El modelaje no es opcional. Es mandatorio.
Un vendedor que intenta ser consultivo en un entorno que premia lo transaccional va a durar tres semanas antes de volver a lo seguro. Y no es culpa suya.
3. Técnicas y herramientas: el “cómo” concreto que te falta
Tercer componente, y probablemente el que más te importa si estás evaluando si podés hacer esto:
No basta con querer ser consultivo. Necesitás el toolkit específico.
Y acá es donde la mayoría de las “capacitaciones” fallan. Te inspiran, te motivan, pero no te dan las herramientas concretas. Entonces volvés a tu escritorio el lunes y… ¿ahora qué?
Dejame darte tres herramientas que podés usar esta semana:
1. La pregunta que cambia la conversación
Próxima vez que un cliente te pida cotización, antes de hablar de espacios o tarifas, preguntá esto:
“¿Qué métricas va a usar su dirección para evaluar si este evento fue exitoso?”
Esa pregunta sola revela:
Quién más decide (no solo tu contacto)
Qué resultados necesitan (no qué servicios quieren)
Cómo justifican inversión vs. gasto
Con esa información, dejás de cotizar espacios y empezás a proponer soluciones medibles. Y dejás de competir solo en precio.
Para el líder: ¿tu equipo sabe hacer esta pregunta sin sonar artificial? ¿Los entrenaste en cómo manejar las respuestas? Porque si los mandás a hacer consultive selling sin prepararlos para las conversaciones que eso genera, los estás exponiendo al fracaso.
2. El framework de cualificación real
Acá viene algo que probablemente nadie te dijo: en grupos y eventos corporativos hay mínimo cuatro decisores, no uno:
El organizador (tu contacto directo)
Finanzas (quien aprueba el presupuesto)
El sponsor interno (quien pidió el evento)
Los participantes (quienes lo van a evaluar)
Si solo hablás con el organizador, estás vendiendo a ciegas.
Pregunta de cualificación simple: “Además de usted, ¿quién más necesita estar convencido de que esta es la mejor opción?”
Si no puede responderte con nombres y roles específicos, ese lead no está cualificado. Punto. Podés seguir avanzando, pero sabiendo que vas a enfrentar objeciones que no viste venir.
Para el vendedor: esto te salva de propuestas que “se caen” misteriosamente. No es que no fuiste bueno; es que nunca hablaste con quien realmente decidía.
Para el líder: si tu equipo no mapea stakeholders antes de cotizar, están trabajando el doble para cerrar la mitad. Y eso no es falta de esfuerzo; es falta de método.
3. El diagnóstico que genera valor real
Cuando un corporativo te pide “tarifas corporativas,” acá está la diferencia entre transaccional y consultivo:
Transaccional: “¿Cuántas room nights necesitan? Les doy 15% de descuento.”
Consultivo: Antes de hablar de descuentos, investigás:
Estacionalidad: “¿En qué meses viajan más sus equipos?” (podés darles mejor tarifa en tus valles, mejorando tu RevPAR sin sacrificar margen en tus peaks)
Propósito: “¿Son visitas comerciales, capacitaciones internas, o programas de retención de talento?” (cada uno tiene distinto potencial de F&B, uso de salas, amenities adicionales)
Estructura de aprobación: “¿Sus colaboradores viajan con preaprobación o solicitan reembolso?” (esto afecta tu proceso de facturación, garantías, y hasta tu costo administrativo)
Con esto, construís un acuerdo que maximiza revenue para ambos. Porque entendiste su negocio.
¿Podés hacer esto vos? Sí. Requiere 15 minutos de investigación previa y cambiar tres preguntas. Pero el resultado es radicalmente distinto.
Estos frameworks no son inventos. Vienen de metodologías probadas en consultive selling tier-1, aplicadas específicamente a hospitalidad. Programas como ECASHX están diseñados precisamente para equipar a equipos hoteleros con estas herramientas aplicadas a situaciones reales que enfrentan cada semana.
4. Tu beneficio personal en esto (porque nadie cambia por altruismo)
Cuarto punto, y seamos honestos: vender consultivamente es más difícil que tomar un pedido. Requiere más preparación, más conocimiento, más riesgo de que el cliente te haga una pregunta que no sepas responder.
Entonces, ¿por qué lo harías?
Porque cuando lo dominás, pasan tres cosas concretas:
1. Vendés más caro (y justificado)
No es inflar precios. Es demostrar valor. Un Revenue Manager que aprendió a diagnosticar antes de cotizar cerró un contrato corporativo 22% más alto que la tarifa estándar, porque demostró cómo su propuesta reducía costos ocultos del cliente (tiempos muertos entre meetings, traslados, gestión de múltiples proveedores). El cliente no objetó precio. Objetó cuando NO entendió valor.
2. Cerrás más rápido (sí, es paradójico)
Creemos que hacer más preguntas alarga el ciclo. Es al revés. Cuando diagnosticás bien, eliminás idas y vueltas. Un vendedor de grupos que implementó cualificación de stakeholders redujo su ciclo de cierre de 6 semanas a 3, porque dejó de presentar propuestas a personas que no decidían.
3. Generás lealtad real
Clientes que te buscan a vos, no a tu hotel. Esto no es poético; es estratégico. Porque cuando ese cliente cambie de empresa, te va a llamar. Cuando ese wedding planner tenga su próximo evento, no va a cotizar con tres hoteles; va a venir directo a vos.
Para el vendedor: este cambio no es para complacer a tu jefe. Es para construir tu propia carrera. Un vendedor consultivo no compite con Booking.com. Compite con otros asesores estratégicos. Y eso tiene otro reconocimiento profesional, otro tipo de relaciones, otro potencial de ingresos.
Para el líder: si tu equipo no ve esto como su beneficio, sino como “más trabajo que nos piden,” fallaste en mostrarles el path. Necesitan ver casos concretos de colegas que migraron y mejoraron sus números, su calidad de vida, su proyección. No les pidas cambio por fe. Mostráles evidencia.
¿Mandatorio u opcional? (La pregunta que define tu futuro)
Acá viene la parte que quizás no querés escuchar, pero necesitás:
Nadie necesita ser consultivo para sobrevivir hoy. Podés seguir siendo transaccional, compitiendo en precio, celebrando ocupación sin rentabilidad.
Pero en 2026, esto es lo que está pasando:
AI agents ya toman el 40% de las reservas iniciales
Dynamic pricing ajusta tarifas automáticamente cada 15 minutos
Chatbots manejan el 60% de las consultas transaccionales
Entonces, la pregunta para vos, vendedor, es simple: ¿Qué vas a hacer que justifique que te contraten en vez de optimizar un algoritmo?
Si tu valor sigue siendo “procesar pedidos más rápido,” tenés 18 meses antes de que un software haga tu trabajo mejor que vos. Y más barato.
La pregunta para vos, líder, es igualmente directa: ¿Vas a invertir en transformar a tu equipo ahora, o vas a esperar a que la tecnología haga irrelevante a la mitad de ellos y tengas que reconstruir desde cero con presión de costos?
El cliente ya no te necesita para lo transaccional. Puede hacerlo solo. Lo que no puede hacer solo es asegurarse de que lo que está comprando realmente resolverá su problema, calmará su deseo, o le permitirá alcanzar ese resultado que busca.
Eso todavía requiere un humano. Pero no cualquier humano.
Requiere alguien que entienda su negocio, que haga las preguntas incómodas, que desafíe suposiciones, que construya soluciones.
Entonces, ¿se puede?
Sí, se puede.
Si sos vendedor: podés migrar a consultivo. Vas a necesitar herramientas específicas, práctica deliberada, y probablemente un entorno que te respalde. Pero es absolutamente posible. Y es tu mejor apuesta en un mercado que está commoditizando lo transaccional.
Si sos líder: podés transformar a tu equipo. Pero no con un taller motivacional de dos horas. Requiere que modeles el comportamiento, que ajustes incentivos, que les des herramientas concretas, y que les muestres por qué esto es mejor para ellos, no solo para el P&L del hotel.
Y para ambos: requiere decidir si querés ser proactivo ahora o reactivo cuando no quede opción.
La pregunta no es si se puede. Es si estás dispuesto a hacer lo necesario para que pase.
Si querés profundizar en los frameworks, técnicas y herramientas específicas que hacen posible esta transformación, podés conocer más sobre el programa ECASHX. Está diseñado para vendedores que quieren competir en valor (no en precio) y para líderes que necesitan equipar a sus equipos con metodología, no solo motivación.
Van dos respuestas – y la pienso desde 2 dimensiones
Desde la de ex ‘LEARNING & DEVELOPMENT MGR SOUTHERN CONE’, y desde ahí te sugiero: “antes de mandarte a exponer lo que harías, desde tu visión umbilical de HR, hablá con el CEO, escuchá a los directores, comprendé hacia dónde va la compañía en los próximos 5 años, mirá los resultados del negocio, alineá con otros colegas de otras regiones… y, recién ahí, bosquejá una primera idea…”
Pero desde mi rol de consultor, te ahorraré el proceso.
Porque estos son los 4 dolores fundamentales, estadísticamente hablando, en las organizaciones de hoy:
Lo dicen Gallup, Mc Kinsey o Gartner.
Analicemos entonces el PROBLEMA #1:
Y nunca te presentaría el problema sin darte al menos 1 solución (al menos eso era lo que siempre les decía a los miembros de mi equipo… 🙂
Si querés que te cuente de qué se trata esa solución en detalle, preguntame por acá.
Vamos con el PROBLEMA #2:
Si tenés que invertir, tiempo y dinero en un programa de onboarding, hacelo!: nadie te asegura que la persona, luego de haber ingresado a tu empresa, se haya ‘desconectado’ de las otras decenas de búsquedas en las que venía trabajando – y su wapp sigue recibiendo textos…
Imaginá: si la combinación entre las primeras 3 semanas no es positiva y la propuesta que recibe es igual (o hasta levemente peor) aún así te podría abandonar, con la esperanza que el ‘clima de trabajo, la empatía con la gente y el famoso ‘cómo lo hicieron sentir’) sea mejor…
Si querés que te cuente de qué se trata esa solución en detalle, preguntame por acá.
Vamos con el PROBLEMA #3:
La agilidad cosmética no es más que aquella que no soporta la primera lluvia.
Es decir, agilizamos, tomamos decisiones, llegamos al cliente, para que un jefe diga luego ¿”por qué lo enviaron ya”? “esto lo tengo que ver yo primero”… “no quiero saber que algo salga de acá sin que tenga mi visto bueno final”. Y la agilidad? QEPD.
Si querés que te cuente de qué se trata esa solución en detalle, preguntame por acá.
Vamos con el PROBLEMA #4:
Y esta es mi favorita. Porque toda la organización depende de lo que VENTAS vende; gracias Marketing por promocionarlo, gracias Planta por producirlo, gracias Operaciones por gestionarlo… pero VENTAS debe vender. Y si no lo hace – o lo sigue haciendo como hace 15 años atrás, en un mundo donde la psicología de compra cambió – estamos en problemas.
Si querés que te cuente de qué se trata esa solución en detalle, preguntame por acá.
Pensá que si me preguntás te voy a hablar de estos 8 programas – o el que precises…
Y te aseguro que, cuando trabajamos así, la que quedará bien en la empresa sos vos.
Yo digo: calibrá mejor tu CRITERIO, con cada experiencia.
En un mundo que acelera exponencialmente, la diferencia entre los verdaderos líderes y los que se quedan recalculando no está en velocidad ni potencial. Está en saber qué adoptar, en qué buscar maestría y qué dejar pasar.
Y en la calma para pausar y respirar antes de decidir bajo presión.
→ Método 3-8-3: resetear tu sistema nervioso en 90 segundos
→ Las 3 decisiones internas que separan líderes de jefes reactivos
Este es el módulo 1 de 10 que publico hasta febrero.
Cada uno entrena 2 de las 5 capacidades que definen criterio renovado.
Si te perdiste el contexto del programa → post del 6 de enero en mi perfil: https://www.linkedin.com/pulse/tu-equipo-est%25C3%25A1-listo-para-2026-diagn%25C3%25B3stico-en-5-min-delobelle-qoctf
📊 DIAGNÓSTICO GRATUITO:
¿Tu equipo está listo para 2025?
25 preguntas en 5 minutos para medir las 5 capacidades que entrenan estos 10 módulos:
→ Agilidad→ Sentido Común→ Funcionalidad→ Expertise→ Apertura. Hacelo y te enviaré recomendaciones personalizadas y el PDF completo del programa 10labs! (así como un descuento para las primeras 5 empresas que se sumen)
Próximos pasos: piensa a quiénes les serviría esto o… espera a ver los siguientes módulos o… completa la encuesta y te digo directamente cuáles más te servirán!
’10labs!’ nace de una convicción: en un mundo que acelera exponencialmente, el desafío no es adoptar TODO, sino elegir CON CRITERIO qué avances adoptar y cuáles dejar pasar.
En estos 15 años entrenando equipos corporativos, identifiqué y vuelvo a apostar por 5 capacidades que definen ese criterio renovado:
𝗔𝗴𝗶𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱 → pensar y movernos rápido, sin perder calidad
𝗦𝗲𝗻𝘁𝗶𝗱𝗼 𝗰𝗼𝗺𝘂𝗻 → no caer en la trampa del hype
𝗙𝘂𝗻𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱 → que cada herramienta resuelva problemas reales
𝗘𝘅𝗽𝗲𝗿𝘁𝗶𝘀𝗲 → dominar lo nuevo con fundamentos, no superficialmente
𝗔𝗽𝗲𝗿𝘁𝘂𝗿𝗮 → experimentar sin miedo al error
Cada módulo es de 2 horas. Virtual.
Cada módulo entrena al menos 2 de estas capacidades.
Con diagnóstico previo. Herramientas aplicables. Casos reales.
LOS 10 LABORATORIOS:
1. Tu Cerebro Bajo Presión
2. Conversaciones Difíciles
3. Reuniones que sirven
4. Motivación que impulsa
5. Delegación inteligente
6. Psicología del Comprador 4.0
7. Prospección Inteligente con IA
8. Presentaciones Que Influyen
9. Ventas Consultivas de Soluciones
10. IA Para Líderes y Vendedores
Arrancamos enero/febrero. Summer time. Calor del bueno.
Justo en la pretemporada de tu equipo.
Si liderás mandos medios o equipos comerciales,
este programa probablemente sea para vos.
En los próximos 10 posts voy a desglosar cada laboratorio.
Uno por uno.
¿Arrancamos?
Antes de que explote marzo.
Porque la agilidad está en la acción, no en el powerpoint.