
¿Importa acaso la definición real de bueno o malo? Lo que vale realmente es cómo impacta la percepción que tienes de tu jefe en tu desempeño y los resultados para la empresa.
Recuerdo cuando escribí este post hace un par de años atrás. Fue cuando tuve la oportunidad de ser testigo de comportamientos, a nivel gerencial, que no podía entender. O sí, pero no estaba seguro de cómo procesarlos correctamente. Y no volvería a publicar un mismo viejo post si no fuera por el gran daño en el tejido relacional-organizacional que generan ciertas actitudes, provenientes de quien se supone debería hacerle honor a aquello de ser “el jefe”.
Espero que no seas tú esa persona; si así fuera, espero que la lectura te sirva saber cómo otros podrían estar viendo tus acciones, así como lo importante que sería que modifiques, algunas conductas, de una a la vez, para poder hacer la vida de la gente que te rodea un poco más simple, más sana y, en definitiva, menos estresante.
Veamos por ahora dos tipos de actitudes que provocan, sin embargo, el mismo nivel de malestar, desgano y apatía en la gente:
Digamos la verdad: al principio puede resultar hasta “liberador” el sentir que el Jefe se va y nos deja la ‘oficina libre’: uno cuenta con autonomía y espacio para hacer también sus cosas personales y tomar alguna decisión. Pero llega el momento en que lo que abunda…daña. Hablo sobre las decisiones no pueden esperar y requieren una decisión, una firma, que nadie puede reemplazar. Allí mismo comienza a generarse una incertidumbre sobre lo que está pasando. “¿Quién está a cargo?” “¿Se supone que ahora soy Yo? Y automáticamente: “¿por qué me tengo que hacer cargo siempre del trabajo del Jefe yo si no me pagan para que sea el Jefe?”
(seguir leyendo haciendo click en “continuar leyendo”)
Leer más »¿Qué hacer cuando te toca un mal jefe?